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27 de octubre de 2020
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Historia de la ciudad

Alicún de Ortega es una de las poblaciones más antiguas e históricas de la provincia: fue la Falugia ibera, la Acatucci romana, con los visigodos pasó a llamarse Agatugia y los árebes serían los que la bautizarían como Al-liqún dando así origen a su nombre actual. En los alrededores de la villa existen numerosos vestigios de estas culturas.
 
Alicún de Ortega fue habitado por civilizaciones prehistóricas. Los restos arqueológicos mas antiguos datan del Neolítico y se localizan en el poblado de Piedras Bermejas.
 
A demas de abundantes restos de cerámica argárica, el poblado de Piedras Bermejas se revela como un mirador ideal desde el que se divisa la totalidad de la comarca y la depresión del río Alicún.
Durante la ocupación romana la población formaba parte del itinerario que unía la francesa localidad de Arlés con Cástulo (Linares) y de esta etapa se conservan un túnel excavado en roca y unas balsas que se construyeron para extraer agua y que se conocen con el nombre de Canjorro.
Durante la época árabe, estuvo en la frontera del Reino de Granada y sufrió escaramuzas y hostigamientos por parte de los castellanos. Se hace mención al mismo en el siglo XIII por Al-Hulal al-Mausiyya, como una de las etapas, en el año 1126 de Alfonso I el Batallador contra el territorio de Granada. Son famosas las batallas que por la posesión de su castillo se libraron, sucesivamente, en 1315 y en 1486 en la que finalmente fue conquistado por los Reyes Católicos. Según la leyenda el nombre de la localidad viene de la batalla de piedra bermeja, en la que el castellano Ortega, se enfrentó al califa Alicún, siendo este último victorioso, aunque la realidad de su nombre es bien distinta.
 
 De la etapa musulmana se conservan restos de una fortaleza en las proximidades del pueblo. Sus atractivos monumentales se complementan con la Iglesia de Nuestra Señora del la Anunciación, que conserva parte de su artesonado mudéjar y la ermita de San Roque.
 
Tras la conquista, Alicún sigue la suerte de los otros lugares vecinos, pues, como ellos, pasó a manos de un terrateniente que fundó un cortijo. Así, conocemos que en 1527 don Iñigo Briceño de la Cueva, compró este lugar, con la pertinente autorización de la Corona, compró los baños árabes del mismo nombre (hoy en el término de Villanueva de las Torres). Pero, por cuestiones aún no aclaradas, este señor vende enseguida cortijo y tierras a don Martín Ortega de los Cobos. Éste tras la compra, lo incluyó en el mayorazgo que fundó a favor de sus herederos don Antonio Ortega y doña Catalina Porcel, vecinos de Úbeda. Por ese hecho se añadió al antiguo nombre de este lugar, Al-Liqum, la referencia al Señorío al que se adscribió, y ya desde mediados del siglo XVI se le llamó Alicún de Ortega. Más tarde, el Señorío de Alicún cambió la rama paterna de la línea familiar, pues doña Catalina Victoria de Ortega, nieta de don Antonio de ortega y Mesía, Señor de Alicún, se casó con don Juan Luis Basilio de la Cueva y Piédrola Chirino y Guzmán, Caballero de Santiago además de Conde, a quién pasó la tenencia del Señorío.