Alicún de Ortega es una pequeña población situada sobre terreno llano, acompañada por el río Guadahortuna y prácticamente en el límite con la provincia de Jaén. Cabe destacar que es una de las más antiguas poblaciones de la provincia, y también de las más históricas, pues se trata de la romana Acatucci. Conocida más tarde como Agatugia, los textos árabes de la Edad Media la denominaron Al-liqún, aunque en las crónicas de la expedición del aragonés Alfonso I ‘El Batallador’ la denominaron Al-liqut. Más tarde, los castellanos, en cuyo poder estuvo algún tiempo a lo largo del periodo nazarí, transcribieron su nombre en distintos textos con las variantes de Alicum, Alicur o Alicún, imponiéndose definitivamente este último tras la conquista definitiva de los Reyes Católicos.
En esta ciudad puede visitarse una bonita iglesia del siglo XVI, de planta cuadrangular, y aunque no hay muchos monumentos, Alicún de Ortega es un lugar especialmente atractivo para disfrutar de su maravilloso entorno natural: paseos por la ribera del Guadahortuna, rutas por el bosque y paisajes hermosos confieren a esta pequeña población un carácter sosegado.